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jueves, 29 de enero de 2015

Cultmoviez, una ventana de mil colores

     Esto es fortuito. Ando viendo ahora mismo Vicky Cristina Barcelona (2008) y ¡pum! De la nada, una frase que evoca el personaje de Juan Antonio (Javier Bardem) referida a su exesposa, me impulsa a escribir esto. Tal es: 
«Maria Elena used to say that only unfulfilled love can be romantic (María Elena solía decir que sólo el amor insatisfecho puede ser romántico)».
     Y de repente recordé mi interior, tan desgranado por las desilusiones y puesto a secar al sol durante meses, tanto que ahora se hallaba duro, áspero y casi marchito. En algo me he identificado con el personaje que el español encarna. Pero el punto de esta entrada es, como ven en el título, la página web que se encarga de compartir gratuitamente filmes de todo tipo, excepto, quizás, los más comerciales y hollywodescos (no van a ver The Avengers [2012] ahí; incluso en Cuevana subían estas cosas, pero no acá). Les conté lo de la peli de arriba porque fue el motor inesperado para estas líneas. Por cierto, gran verdad la que esconden esas palabras... gran verdad. Doy fe absoluta.

     Abordaré dos cosas: mi inicio en el «cinefilismo» y los medios que he conseguido para satisfacer sus demandas. 

...y rescatando del olvido aquellas obras de arte apartadas de la colectividad.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Perro Guardián, pasajes de un responso pasional

REQUISITO PARA LEER: Mírala. Hablo de toda la trama, así que lee bajo tu riesgo.
REFERENCIAS (igual, MÍRALAS PRIMERO): Taxi Driver, LéonThe MasterJagten, Drive y L.A. Confidential.


¡Yo no soy tu hermano, Judas de mierda!


       Por favor, un aplauso. El cine peruano (a mi ver) está mejorando.

     Este 2014, las propuestas han ido disparándose en todas las direcciones posibles de la ficción cinematográfica: drama, comedia, y terror, los tres emblemas básicos de cualquier conjunto fílmico (y para mí el primero mayor en grado), de los cuales afloran mil y un ramas más. Empezó con El vientre, de Daniel Rodríguez, filme que vi en un pasado ciclo de cine peruano que hubo en el Museo de la Nación (creo que fue en julio o junio). A partir de ahí, una hilera de funciones de bandera fueron turnándose en el cruel mundo de la exhibición nacional. En esto incluyo a las otras provincias del Perú (Lima es apenas una de tantas), aunque bien es sabido que una película hecha en Huancayo, por ejemplo, se anuncia amenamente en los alrededores de esa ciudad y muchas veces no llega a tener eco acá en Lima, o al menos lo hace tiempo después en diversos centro culturales como parte de un ciclo regional. Según mi parecer, todo un despropósito en lo que respecta a hermanar la actividad del cine en este país. Debería haber mayor cabida o posibilidad de que una película de cualquier departamento se vea en multicines o cadenas de la metrópoli también. Así es como se mantiene la brecha entre el mencionado cine regional (denominación existente y en boga que agrupa a todo lo ajeno a la capital) y pues, el cine... ¿limeño? No. Nadie lo dice así. Solo cine peruano a secas. Pero no olviden que acá esto del sétimo arte va de Tumbes a Tacna.

viernes, 27 de enero de 2012

«Melancholia», según Lars Von Trier

Melancolía...  Ese sentimiento de sobrecogimiento sobre lo ya vivido, que nos trae a la mente una y otra vez esa sensación de disconformidad con nosotros, que nos impide vivir sin angustia, con libertad plena. Básicamente, tan tortuoso como suena, la última película de Lars Von Trier intenta (y lo consigue) mostrar el ritmo y la evolución de este sentir tan profundo como la existencia misma, describe desde la perspectiva humana el absurdo y la insuficiencia que nos ofrecen nuestros sentidos (las costumbres, las formalidades, las reglas o normas, lo correcto e incorrecto, a lo que debemos temer y a lo que no). Sumado a esto la técnica lenta y detallista del lente de Von Trier, y también al brillante desempeño de Kirsten Dunst (totalmente deslumbrante en este papel) y Charlotte Gainsbourg (personificación de la esperanza miserable, a la cual nos aferramos en última instancia todos los humanos), nos vemos inmersos en una realidad donde no hay políticos, ni guerras ni armas nucleares, tampoco héroes o posibles salvadores, ni redentores que serenen la angustia por sabernos blancos perfectos para un destino aciago, inexorable por donde se le mire. Es en este sentido que «Melancolía» ahonda más en la visión intimista de la muerte cercana y como la encararía un ser humano en sus dos facetas más resaltantes: en el ámbito del Eros (vida) y el del Tánatos (muerte), aspectos indesligables intrínsecos a la naturaleza humana.